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Peter Sagan, el primer ciclista nominado a los Oscar como mejor actor

25 Feb

Ir para nada es…es sufrimiento

21 Mar

>> Por Laura Meseguer

La tercera etapa de la Volta a Catalunya será recordada por unas condiciones meteorológicas extremas que sentenciaron la ya de por sí dura etapa reina situando precipitadamente su meta en el kilómetro 155 de 210 y que se saldó con la retirada de la mayoría de sus líderes y de más de una veintena de sufridos ciclistas.

Muchas horas antes de esto, en la salida en La Vall d´en Bas, la previsión meteorológica hacía temer una etapa de máxima dureza. Sin embargo no permitía presagiar ni al propio Jorge Azanza en su análisis del perfil del día que horas más tarde me acabaría diciendo “Estoy. Por momentos pensé que no iba a estar…”. Ante este panorama, corredores que no contaban con buena salud como Javi Moreno y Joan Horrach, Dani Navarro, Samuel Dumoulin, Grischa Niermann o el propio Alejandro Valverde tras su caída de ayer no tomaban la salida. El corredor de Katusha, el mallorquín Joan Horrach, se lamentaba profundamente y disculpaba ante sus seguidores en su cuenta de twitter por tener que retirarse debido a una fuerte gripe que venía arrastrando desde hace varios días. Una lección de clase y dedicación a su oficio.

No ha habido ni un kilómetro de los 155 recorridos en los que cesase la lluvia. Nada más comenzar, en el kilómetro 5 ha habido una caída en la que se han visto implicados un amplio número de corredores. Por lo que conocimos más tarde, chocaron con un autómovil estacionado en la carretera y se saldó con la retirada de Julian Dean (GreenEdge) y Frantisek Rabon (OPQS) y varios corredores cortados, entre ellos Sergio Pardilla, de Movistar e Ivan Basso de Liquigas.

Por fin se hace la fuga, que más parece un trabalenguas: Carrara, Rohregger, Valdevelde, Cherel, Bardet, Tschopp, Ignatenco, Brajkovic, Soerensen, Golas, Kruwsyk y Kritskiy. A la vez nos van llegando noticias de que la subida a Port Ainé está impracticable y las máquinas quitanieve se han puesto manos a la obra.

Tiralongo y Zargari abandonan.

Radio vuelta no ha cesado de informar sobre nuevos percances y abandonos prácticamente durante toda la etapa. Nadie de los que hemos estado dentro de la carrera hemos tenido un respiro. El fotógrafo de Sport Imagen hoy ha abandonado la moto e iba en el coche en el asiento trasero. Yo me debatía entre la hoja de dorsales, el libro de ruta, el portátil y sobre todo el móvil para intentar al menos informar todo lo posible vía twitter. El conductor apuntaba las indicaciones de dorsales que cantaba radio vuelta mientras manejaba las curvas como podía. A pesar de la información que nos va llegando sobre el estado de los kilómetros finales y lo que vamos viendo y llevan acumulado los ciclistas, la organización informa que la carrera continuará por el recorrido previsto.

Algunas piedras se desprenden de la montaña y caen sobre la nieve que cubre el asfalto en el descenso de Alp. Los abandonos continuan. Damuseau, Bessy, Bille y De Haes. Las fotografías del estado de la meta se precipitan en las redes sociales de los perseverantes seguidores que se han acercado a animar a los ciclistas. Mientras tanto, Joan Horrach, en el autobús del equipo y por delante de los que íbamos en la carrera, informa de hielo en el Port del Canto, el penúltimo puerto antes de la meta a 1730 metros de altitud y de un terreno impracticable, a la vez que manifestaba abiertamente su opinión en twitter sobre la situación que se estaba viviendo.

Lluvia, frío, viento, escapados con los dientes apretados, cubiertos de barro, ascensión durísima. Estómago encogido. Un espectáculo que sinceramente angustia. Nos enteramos de que los helicópteros no podrán retransmitir la etapa. Tampoco las televisiones. Los fotógrafos que quedaban comienzan a meterse en los coches. Los ciclistas parece que navegan solos en un mar de tempestades. La situación parece insostenible; no sólo están sufriendo los ciclistas si no que tampoco se podrá contar ese sufrimiento con todas las limitaciones que el tiempo está poniendo a los medios de comunicación.

Las noticias que nos llegan cuando recuperamos la señal de radio vuelta nos dejan más fríos. Abandono de Andy Schleck, Tiago Machado, Ben Hermans y TJ Van Garderen. Menos de cinco minutos después nos encontrábamos siguiendo a los escapados en el km 144 y la organización informa que la carrera se acorta y la improvisada meta será en el km 155, cinco kilómetros antes de coronar el Port del Canto. Rápidamente adelantamos a los escapados y nos dirigimos a la nueva meta. Llegamos los primeros a un cruce. Dudamos de que sea allí pero tampoco hay nadie a quien preguntar. Llega una moto de policía. Salvación. Bajamos la ventanilla y para nuestra sorpresa es el propio policía el que nos pregunta dónde es la meta. Tras breves minutos de duda empiezan a aparecer vehículos y en una auténtica contrarreloj empezamos a colocar en medio de la nada los coches. Falta…¡la meta! Tenemos cinta adhesiva en el coche que aunque sea gris como el asfalto, como la niebla y como el día algo apaña.

Llueve con muchísima intensidad. Entre coches y carretera nos movemos los pocos medios que hemos podido llegar, auxiliares, árbitros, organización…Los corredores fugados se precipitan sobre la meta. Unos minutos más tarde lo hará el resto del pelotón. Luis Ángel Maté, del equipo Cofidis, me contaba más tarde entre lamento y risa atónita: “Al llegar a la meta que nos habían preparado los árbitros nos gritaban – “¡despacio! ¡despacio! Que tenemos que anotar los dorsales”- y se les oía: 24, 118, 73, 32…”. “Sólo faltaba alguien cantando “¡Bingo!” por ahí”, añadía con sentido del humor Joan Horrach.

La victoria ha sido para el corredor de Astaná Janez Brajkovic, seguido por Michal Golas y Matteo Carrara que a pesar de haber llegado con más de 9 minutos de diferencia y de haber luchado acompañados de sus ocho compañeros de fuga en esta extrema etapa, la organización confirmaba minutos más tarde que por reglamento, los tiempos de esta etapa no contarán de cara a la clasificación general.

El problema de hoy es que ante una situación como la vivida se ha reaccionado mal y tarde. El anuncio del acortamiento de la etapa se ha precipitado a escasos diez kilómetros del nuevo final de la etapa, por lo que algunos corredores que han abandonado pudiesen haber actuado de otra forma de haber conocido esta información con más antelación. El establecimiento de la nueva meta se ha hecho de manera arcaica y lo que es peor, sin las herramientas necesarias para poder dar por legítimo el orden de entrada de los corredores, mínima señal de respeto después de los agónicos 155 kilómetros recorridos. Pero sobre todo la decisión de dar por anulada la etapa hace que el sufrimiento no haya merecido para nada la pena.

La organización de esta carrera es un ejemplo por su saber hacer y su esfuerzo por sacar adelante La Volta a Catalunya un año tras otro al máximo nivel, por lo que no está en mi ánimo criticar a la organización por algo que involucra a muchos agentes. Cierto es que se podría haber previsto y actuado de muchas maneras, pero conviene saber que siempre que se puede las carreras pelean hasta el final con tal de no cancelar una etapa. El ciclismo vive del dinero que dan los patrocinadores y eso incluye también los pasos de carrera y metas de etapa. Debería por fin abrirse el debate seriamente y adoptarse posturas serias por salud, por seguridad pero también por dignidad y salvar este deporte, en ocasiones como estas, de chirigota y a años luz de otros deportes profesionales. Porque, ¿qué compensación hay tras una etapa como la de hoy en la que sus principales estrellas se han anulado a falta de cuatro etapas para el final? ¿Cuánto compensa continuar con la carrera si la televisión, los fotógrafos y mayoría de periodistas no pueden informar sobre ella y el espectador no seguirla? ¿Hasta dónde se cree que llega la salud del ciclista que ni siquiera se tiene en cuenta?

En el plano personal, soy consciente de que lo que he vivido hoy no lo voy a olvidar jamás. Como periodista he sido testigo en directo de una etapa en la que salvo mi compañero Sergi López-Egea y yo no ha podido presenciar nadie más. Que la ausencia de televisión y dificultades para el resto de medios nos ha convertido en informadores a nivel internacional con la responsabilidad que ello conlleva. El llegar a una improvisada meta virgen de periodistas me ha permitido retransmitir algo que sólo unos pocos hemos vivido en exclusiva y he podido grabar, aunque con el teléfono móvil, las únicas imágenes que se han recogido de la meta. Y esas facilidades también se las tengo que agradecer a la organización, las cosas como son.

Como persona no he disfrutado ni un sólo momento de esta etapa. Una mala sensación y los nervios se me han instalado en el estómago desde los primeros kilómetros. Lo comentaba con el conductor tras el final de la etapa. Para una persona como yo, que antes de 2007 desconocía el ciclismo por completo, todas estas situaciones me resultan totalmente inauditas e incomprensibles. ¿Qué necesidad existe de llevar el sufrimiento al que se exponen diariamente los ciclistas a la agonía más extrema? ¿Dónde están los límites? Y si después de todo esto, nada ha merecido la pena, entonces el absurdo de José Mota me inspira e “ir por nada es…sufrimiento”.

 Twitter: @Laura_Meseguer

Carrara,Rohregger,Vandevelde,Bardet,Cherel,Brajkovic,Tschopp,Ignatenko,Kritskiy,Golas,Kruyswyk,Soerensen

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Joan Horrach ciclista y reportero en Mallorca junto a Purito, Dani Moreno, Andreas Klier…

19 Mar

Strade Bianche

7 Mar

Por Patxi Vila

7:30.

8horas de sueño, hay un pájaro cerca de la ventana que hace ya un rato que me dice que el sol ya ha salido (la diferencia de luz entre Italia y Euskadi es de una hora exacta). Ha llegado uno de los grandes días del año. Cojo el pluxioximetro de la mesilla, 33 pulsaciones por minuto y 98% de saturación de oxigeno en sangre, me levanto y voy a pesarme, 68,3 Kg, un kilo más que hace un par de días, un Kilo de energía en forma de glucógeno en mis músculos e hígado… perfecto. He llegado como quería al primer objetivo del año.

Como dicen en Italia “sento la corsa”, estoy un poco nervioso, pero a la vez como un niño el día que sus aitas le han dicho que va a ir al parque de atracciones, contento, feliz de poder estar en la línea de salida de una clásica, que estoy seguro, pasará a ser una de las grandes.

Bajo el piso que me separa del comedor andando, bueno, corriendo, las escaleras de dos en dos. Cuando veo a alguien que sube o baja las escaleras de dos en dos, siempre pienso que va a por la vida, que no espera que venga… vamos a por Strade Bianche. Desayuno con calma, como siempre, 120 gramos de cereales con 200cc de leche de soja, un plátano, un par de galletas y un plato de 400 gramos de arroz, un café. Salgo fuera, se respira primavera en toscana, una brisa fina, limpia, me golpea la cara nada más cruzar la puerta, cerca un agricultor poda los olivos que dan uno de los mejores aceites del mundo, me mira y me saluda, le devuelvo el saludo. Aprovecho el último momento de tranquilidad y hablo con Maddí y Noemí, gran invento Skype, verles me hace sentir que están aquí conmigo, como hace un año cuando vinieron a verme.

9:00

Salimos del hotel hacia Gaiolle in Chianti, pueblo de salida de la Strade Bianche. Llegamos a las 10:00, hago la última llamada a casa, todo en orden. Me hago la chuleta de los tramos que pegaré en la bici para saber dónde empieza, donde acaba y la dificultad de cada tramo. Apunto también avituallamientos fijos y donde estarán los auxiliares del equipo con bidones y ruedas. Ordeno la comida en mis bolsillos, derecho bollito con jamón, gel de naranja “lento” y barrita, central, 2 geles rápidos y barrita, izquierdo gel “lento” bollito con mermelada y barrita, el mismo orden de siempre. Chaleco fino y manguitos para la primera hora de carrera. En la bici bidón de Maltodextrina y agua, ruedas de aluminio con tubulares de 25 hinchados a 7.5Kg, 53X39 y 12-27.

Nada más bajar del autobús me encuentro con el”Penkas”, Pablo Lastras, que me espera, ya sé junto a quién voy a correr hoy… seguro. El Penkas y yo pasamos juntos, corrimos juntos y tenemos el mismo modo de correr, siempre estamos cerca, nos ayudamos todo lo que podemos. Vamos a firmar y me cuenta su programa, coincidiremos en Milán Sanremo. Por el camino veo a Oscar Gatto y Marco Pastonessi, periodista de La Gazzeta que colaboró un tiempo con Pedalier, Giancarlo Brocci, organizador y creador de L´Eroica, cepa de la que nació Strade Bianche. Siento la corsa.

11.10´ Salida desde Gaiole.

Otra vez más pasamos el kilómetro cero a bloque. Como siempre salgo atrás, último o de los últimos. Hay mil ataques pero detrás se va cómodo, el primer tramo de Sterrato es en el 35 así que hay 30´aproximadamente para poner el motor en marcha, hablo con el Penakas un rato, con Gasparotto, con Evans, Ballan… viejos conocidos. En el 20 hay un repecho, la fuga se ha hecho y va con 1´ llevamos a Bosisio. Es hora de pasar hacia adelante, remonto el grupo con calma hasta colocarme en la posición 20-30, vuelvo a encontrarme con el Penkas, Ballan y Cia… todos los que estábamos detrás hace poco. Pasamos por Siena donde en 4h alguno de nosotros levantará lo brazos. Quedan 6-7Km para el primer tramo, la tensión se empieza a notar, los equipos más fuertes se organizan y empiezan a acelerar.

En Strade Bianche casi todos los tramos de sterratto empiezan en bajada, es decir, subes un repecho/puerto por carretera y en la cima, enganchas con el tramo, que empieza en bajada. Esto tiene una cosa buena y es que normalmente, el que está bien, puede entrar delante.

Conozco el tramo y sé que se coge en un cruce a derechas, cojo la rueda de Farnese Vini y me coloco en la derecha de la carretera, se aprieta mucho, sprint, a 100m el cruce, mantengo la posición, le hago una entrada un poco Kamikaze a Diego Caccia (Farnese) por dentro, de las que “no hay que hacer” pero esto es la guerra… entro en el tramo hacia la 10 posición, perfecto. Primeras sensaciones en gravilla… está muy seco y duro, las motos y coches de delante levantan una polvareda tremenda, siento el polvo en la boca, sobre todo en los dientes, me siento bien, muy bien, cómodo. 15Km de tramo con un repecho duro en medio, tira Movistar, fuerte. Bebo un trago de agua/polvo para limpiarme un poco la boca. Tras los primeros kilómetros de tramo todo se tranquiliza un poco, todo el mundo “se conforma” con su posición y la mantiene. Salimos del primer tramo. A partir de aquí todo suele ser un poco más fácil, un tramo es suficiente para ver cuál es tu sitio y para no ir a “romperé gli coglioni” (tocar los h…s) a la gente que está mejor que tú. Al salir del tramo me quito el chaleco y los manguitos y se los doy a Maggiore para que baje al coche. Nada más salir del tramo 1 (Km49) veo a Ivan mi masajista, cojo agua, en 5Km empieza el siguiente tramo, 7Km.

Pasamos los tramos 2, 3 y 4 a un ritmo fuerte, siempre tira Movistar y TeamType1, la escapa sigue a 1´aproximadamente. Se va fuerte y la gente empieza a petar, el grupo es cada vez más pequeño. En este tipo de carrera la selección viene por detrás, tú no te enteras, (si vas bien) pero el grupo se va desgranando por la parte trasera, cobrándose en cada tramo los corredores más débiles de los que siguen en carrera. Cada vez me siento mejor, paso los tramos sin problemas, ágil (el 27 ha sido un acierto). Llegamos al avituallamiento, Km 105, dos barritas más al bolsillo y un gel, me quedan 3 barritas 2 geles lentos y las dos balas del final, los geles rápidos, suficiente.

El quinto tramo es el que normalmente hace la selección definitiva, está situado entre los kilómetros 133 y 145, 12 Kilómetros con dos subidas con máximas del 18%, es crucial entrar bien colocado, y crucial conocerlo. Aprovecho los kilómetros antes para hacer mis necesidades, comer y beber y “relajarme” un poco, quedamos unos 70 en carrera. Se aproxima la entrada al quinto tramo, prácticamente es lo más parecido que hay a un sprint final dentro de una carrera, frenazos, bandazos, codazos, cabezazos… vale casi todo… menos trampa. La entrada del tramo es una curva de 90 grados a izquierdas, me coloco a rueda de Bennati, vive aquí y se sabe mover como pocos, el a su vez va a rueda de Cancellara y este a rueda de Hincapie… vaya cuadriga llevo… intento no “estresarme” con el ambiente, es inútil llegar primero al tramo a 180ppm, voy relajado, confiado, 500m al cruce, Hincapie acelera y se abre hueco por la derecha, Ballan le sigue, Cance, Benna y yo a su rueda. Entramos por la derecha sin tocar freno, siento las piedras que levantan estas malas bestias en las piernas, brazos y cara, me acuerdo de una publicidad que hacía Oakley( la marca de gafas que me patrocina) donde le pegaban un perdigonazo a uno de sus cristales a 25m y no se rompía… esperemos que sea verdad porque me llevo un par de pedradas de las de aupa. BMC se organiza en el primer repecho, abre gas, tira Hincapie a su rueda Van Avermaet y Ballan, después, Cance, Gatto, Kreuziger… aguanto bien, se va fuerte pero estoy seguro que aguanto, la bajada se hace fuerte y afrontamos el siguiente repecho a bloque, me giro abajo para ver como viene la cosa, hay un corte de unos 20 metros, detrás tira Gilbert, subimos el repecho a tope, corono séptimo u octvo, Hincapie, Van Avermaet, Ballan, Gatto, Cancellara, Bennati, Van Sumeren, yo a rueda de Van Sumeren, no me lo creo de lo bien que voy… me giro, 15-20 corredores… afrontamos una de las bajadas más técnicas del día, rapidísima y peligrosa. BMC se tira… todos detrás, sigo a rueda de Van Sumeren, veo que elige la trazada de la derecha, yo me decido por la izquierda, más limpia y rápida, cuando le voy a superar se sale un poco y con su reda delantera me “salpica” una pieda, cuadrada, de unos 6X5X5cm, de cantos afilados, la veo venir en cámara lenta, tipo MATRIX… en el steratto si algo no se puede hacer es cambiar la trazada, la que eliges esa tiene que ser, sino te vas al suelo, veo llegar la piedra en cuestión y la consigo esquivar con la rueda delantera, la trasera sin embargo la coge de lleno… oigo el típico ruido del reventón… Noooooooooooo!!!! Soy consciente de que es uno de los peores momentos, los coches a 3-4´ ningún compañero cerca y la salida del tramo a 4-5Km. Hago el final de la bajada pinchado y subo el ultimo repecho pinchado, cuantos más metros hagas… mejor, espero un par de minutos y veo llegar a Bosisio de mi equipo me da la rueda.

Arranco con toda la rabia del mundo, voy pasando gente y grupos, sin parar, me siento siento bien pero soy consciente de que va a ser casi imposible remontar. Por un momento pienso en abandonar, dejarme llevar… NO, lucha. Veo el grupo de cabeza a desde el público me cantan 2´30”…. Uf, mucho. Sigo a bloque, veo a Sagan que también ha pinchado, voy por el, le cojo rueda en un repecho, el último del tramo. Salimos a unos 30” del segundo grupo que a su vez rueda a 1´de cabeza, hemos recuperado un minuto en poco espacio. En un repecho de asfalto llegamos al segundo grupo, quedan tres tramos por hacer, el sexto es casi todo en bajada, antes de afrontarlo me tomo los dos geles rápidos, voy bien pero si consiguiera empalmar con la cabeza, necesitaría energía rápida en las piernas.

Entramos en el sexto tramo, no me lo pienso y tiro sin pensar, es un tramo en ligera bajada con varias curvas enlazadas muy técnicas, me giro y veo que a mi rueda viene Sagan y a la suya el Penkas, me hace un gesto para que me aparte, “tiro hasta que pete” me dice. Pablo abre gas y nos vamos los tres, veo el helicóptero cerca y en un tramo con bastante visibilidad cuento unos 40”, Pablo se abre, le guiño y me pongo manos a la obra, siento que todavía voy “fresco”, no me duelen demasiado las piernas, sin embargo el dedo índice de la mano izquierda y el corazón se me han dormido por el traqueteo, la chapa de la clavícula me molesta y empiezo a sentir las muñecas hinchadas. En un repecho de gravilla Sagan me da un relevo que casi me mata, le veo hacer un par de maniobras de ciclocrós que me hacen sonreír “que cabrón” pienso… y aprendo, apunta esa Patxi. Me saca un par de metros gracias a su técnica. Vamos al límite, salimos del tramo, solos, la cabeza a la misma distancia y veo que delante se entienden… se jodió, 15 contra 2… demasiada desventaja. Se acabó.

Esperamos al segundo grupo que viene tirado por seis Colnagos… igual… como y bebo no vaya a ser que entremos y me pille el toro. Gel y barrita a la buchaca. Colnago tira bien pero no lo suficiente, mantienen la distancia en 1´ pero en un repecho antes del séptimo tramo “petan” y se despatarran. Entramos en el séptimo tramo, bajada rápida y recta, en el fondo del valle, un puente, a la salida de este un repecho recto, con una curva de 90 grados al final, duro, máxima del 17%. Entro en el puente a rueda de Sagan que no se rinde. Empezamos el muro; él de pié yo sentado; él por la izquierda yo por la derecha. Oigo que llega alguien. Gilbert, arranca; este puede ser el último tren para pillar la cabeza. Sagan se va con él, me pongo de pié y voy a por ellos, cojo la rueda de los dos, me siento -ahora si las patas me cantan la Traviata de Verdi, la madre de Dios que dolor- Gilbert aprieta, llegamos a la curva, 17%. El belga la traza por fuera para atenuar el porcentaje, Sagan se pone de pié y arranca por dentro, de perdidos al río, me exijo una serie de 10 pedaladas a tope, las cuento, 1,2,3,4… me revientan las piernas, 5,6, no puedo más, me pongo de pie ahora que la pendiente es un poco menos dura, una vez que te pones de pié ya no te puedes sentar hasta llegar a la cima del repecho, una vieja ley del ciclismo, 7,8,9 y10, tres pedaladas más y coronas, 1, 2 y 3…. Me giro, Gilbert ha “petado”, eso sí que no me lo esperaba. Viene a 5 metros, otra vez nos quedamos mirándonos Peter Sagan y yo. Esperamos a Gilbert, nos damos unos relevos a muerte pero cuando salimos del tramo nos cantan 50”. Lo intentamos durante unos pocos kilómetros…imposible. El segundo grupo viene cerca… al autobús.

Llego a meta en 20º. Satisfecho por el nivel y triste por el resultado. Seguramente el 3 de marzo de 2012 fue uno de los días que mayor nivel he tenido en bici, pero como en otras tantas veces, se quedará en el olvido, el olvido del gran público. Una vez más el resultado no acompaña a la prestación. La sexta edición de la clásica Stade Bianche, pasará a mi memoria particular como un día precioso de ciclismo donde lo pasé genial, me batí hasta la última posibilidad y luche con todo mi corazón por mi familia, mi gente, por el ciclismo, por escribir otra página de mi libro, una preciosa página que poca gente leerá.

ROADS

29 Feb

Por Jordi Escrihuela

Foto Tim de Waele

Soy tu amiga. O al menos intento serlo. Tuya y de todos tus amigos que a veces te acompañan. Y es que ya hace mucho que nos conocemos ¿verdad? Son muchos años de intensa relación, con sus lógicos altibajos y sé que aún me quieres. Hemos reído. Hemos llorado juntos. También ha habido espacio para la sangre y el sudor. Hemos tenido momentos buenos, como la primera vez que nos conocimos. Nuestros primeros años juntos. ¿Los recuerdas? Yo creo que te llegaste a enamorar de mí, aunque no lo quieras reconocer. También hemos tenido ratos no tan buenos, o realmente malos. No te los quiero recordar, pero pienso que tuviste días en los que me llegaste a odiar. Tú lo estabas pasando mal y me culpabas a mí. No querías darte cuenta que era culpa exclusiva tuya. Sin embargo, te empeñabas en que yo me sintiera culpable, renegando de mí, insultándome. Llegaste incluso a escupirme. Yo lo único que hacía era acompañarte, como siempre he hecho desde que nos conocemos. Otras veces has preferido simplemente ignorarme. Tú y tus amigos. Pero yo te perdono. Como te digo, sé que en el fondo me quieres y te quedas con todos los ratos buenos que hemos pasado juntos. Sé que disfrutas de mis curvas, de mis repechos. Te encantan, lo sé.

 

No te gusta que me ponga recta contigo. No me soportas. Cuando lo hago, prefieres esconderte detrás de tus amigos. No quieres que te vea. No quieres que te diga lo que pienso a veces a la cara. Pero también sé que en el fondo te gusta que sea exigente contigo. A veces eres un poco masoquista y prefieres que me ponga dura contigo. Necesitas que te ponga a prueba y superarme, vencerme y decirme “aquí me tienes”. Necesitas poseerme, hacerme tuya y prefieres que no te lo ponga fácil. Te gusta perderte entre mis curvas. Tú y tus amigos.

 

Me compartes. Aunque yo prefiero que vengas tú solo. Me encanta verte pasar y que me acompañes durante horas y horas en largos paseos. Me gusta que me acaricies. Aunque no siempre te puedo dar lo que me pides, no me acuses de estrecha. Yo soy como soy. No me gusta cuando todos tus amigos y tú os vais de marcha. Me hacéis sufrir. A veces también me dices que puedo ser muy peligrosa. Si ves que sí, que me vuelvo agresiva, por favor, ¡huye de mí! Deja que me calme y búscame en otro momento. Yo también tengo mis ratos malos. Compréndelo. No quiero que mis enfados te hagan mal, que algún desliz mío te suponga una caída de la que luego no puedas recuperarte. O que pagues mi enojo, con algunos hombres más poderosos que tus amigos y tú, con algún revolcón. No quiero hacerte daño. A veces, también me exiges tanto que me quedo cortada y no sé qué responderte. Tú te das la vuelta y te vas, desilusionado. Pero yo me quedo allí, esperando a que vuelvas. Y es que, a pesar del tiempo que llevamos juntos, no me conoces del todo. No sabes hasta dónde soy capaz de llegar. Ni tú ni tus amigos.

 

Pero siempre me tienes ahí. Siempre procuro complacerte y mostrarte mis encantos. Puede que a veces me encuentres fría y distante, pero otras, seré tan fogosa contigo que te haré sudar de lo lindo. Dices que soy muy larga, que aprendes mucho conmigo. Será la experiencia. También muchas veces me dices cosas muy bonitas, como que soy muy bella y entretenida, que soy “guapa”, que te encanta que te lleve al límite, que te haga disfrutar tanto que subas hasta el cielo. Yo soy así. Luego te gusta relajarte en mi regazo, después del esfuerzo, y te dejas caer en mis brazos.

 

Sé que a veces no me eres fiel. Cuando me encuentras fría prefieres buscarte a otras. Tú crees que no me entero, pero te veo, siempre te veo, aunque tú no lo sepas. Cambias mi fina piel por otras más rugosas. Será que te empiezan a gustar las maduras. Tú sabrás lo que haces. Pero al final siempre vuelves a mí. ¿Mi nombre? Yo soy la carretera.

G.P Lugano. Suiza

28 Feb

Por Patxi Vila

Era 2003, mi segundo año en Italia, en Lampre. “Empiezas el año en Chiaso y Lugano”  me dijo Pietro Algeri, el mejor director que he tenido en profesionales y que por aquel entonces hizo que Lampre fuera una familia, desde los auxiliares hasta los corredores. La mayoría de “amigos” que tengo en Italia los conocí en aquella época. Yo en 2003 no tenía ni idea ni dónde estaba Chiaso, ni dónde estaba Lugano. Suponía que era Italia, por el nombre. Pues no, es Suiza, cantón Ticino que siendo Italia hasta inicio del siglo XX, decidió por referéndum democrático pasar a ser Suiza. Fui a aquella carrera sin tener ni idea del tipo de ciclismo que me esperaba. Recuerdo la salida de Lugano a 2 grados, con agua nieve y un viento del norte, alpino y gélido. En el lago las barcas cabeceaban como pidiendo que las sacaran de aquel agua helada. En carrera no fui capaz de entender por dónde andaba en todo el día, entre el frío, la lluvia, los miles de cruces y este lago “omnipresente”. A la derecha, ahora a la izquierda, ahora subo este puerto y bajo para el otro lado… y allí estaba el lago. Le doy la vuelta hacia la izquierda, subo a aquel monte, giro a la izquierda, bajo… y otra vez el lago… ¿Y porque esta fijación con el lago? Porque debido a la diferencia de temperatura del agua y el aire se crea unas corrientes de aire que hace que andar en bici por la costa sea una odisea. Aquel año ganó David Moncutie

26-2-2012 Diez ediciones después. Bessy, Verbrugge, Bettini, Nocentini, Mazzanti, Pauriol, Ferrari y Basso han sido los últimos ganadores.

180Km 2400m de desnivel, un circuito con dos puertos cortos (3 el primero y 2,8 el segundo), cinco vueltas. Carreteras estrechas, llenas de “lavori in corso” (obras), impecablemente señalizadas, debidamente marcadas, exquisitamente limpias…pero obras al fin y al cabo, que tanto en Suiza, como en España o en Vietnam suponen agujeros, cambios de asfalto y alcantarillas 10cm por encima del piso. Más curvas que una cuerda en un bolsillo y 200 corredores. Menos mal que hacían 21 grados, un día esplendido y yo tenía más ganas de correr que Pello Olaberria, un juvenil al que entreno .

Hace un par de semanas me diagnosticaron una “intolerancia” a la lactosa y al gluten. No parecen irreversible, pero de momento toca estar dos meses sin lacteos ni gluten, lo cual equivale a decir, sin pan, pasta ni cereales y con arroz, maíz y pan germinado. Así que mi desayuno ha cambiado un poco. CornFlakes con leche de soja, pan germinado con mermelada, plátano y mega plato de arroz blanco con aceite, un café y a correr.

Como es norma, últimamente salimos como el hijo del trueno. Las primeras sensaciones fueron mucho mejores que en Laigueglia; se nota enseguida si el día es de los de hacer sufrir o de los que te hagan sufrir; ayer era de los de hacer sufrir. Como dicen en Italia “la gamba gira”, es decir las piernas dan vueltas fácil. Al salir de las curvas y relanzar la bici lo haces fácil, digamos que el músculo es reactivo, es como tener un coche gasolina o diesel. El gasolina desde que pisas el acelerador hasta que “sale” pasa poco tiempo, el diesel necesita mas tiempo para acelerar.

Se hace la fuga del día, de nuestro equipo les toca la labor de estar en la fuga a Bosisio, Fanelli, Mucelli y Berdos. No la pillan… Aya… Se va la fuga de seis… Cuando bajo al coche Bordonalli me dice “que tiren”. La fuga está a 4´36” cuando se ponen a tirar. En nuestro equipo la táctica es pillar la fuga y después… que cada uno haga lo que pueda. Pero el objetivo principal es pillar la fuga y hacer minutos de televisión. Poco a poco van pillando a los escapados. La verdad es que los chavales tiraron con dos c… Rebajaron el tiempo hasta 1´45” en 45Km. En ese momento pasaron los coches de los corredores que iban en la fuga y como pasa en el 95% de los casos en esa situación, los de delante se pusieron a tope para ver si los cuatro que tiraban por detrás “saltaban”. A tope delante, a tope detrás, un pulso de 4 contra 6, una guerra que en televisión no se ve, una lucha de fuerzas a distancia, un pulso en toda regla. A rueda de nuestros cuatro compañeros iba Rocketi, a su rueda yo, a mi rueda Girardi y a su rueda Bailetti. En una situación así en un recorrido como el de ayer, ir en cabeza es ahorrar un montón de energía, éramos nosotros los que llevábamos el tempo de la carrera, los que acelerábamos y parábamos cuando queríamos, los que hacíamos que el grupo fuera cómodo tirando abiertos, sin acelerar de golpe a la salida de las curvas o los que, por el contrario, hacíamos que nos pitaran los oídos tirando en abanico “corto” o acelerando de golpe después de las curvas y haciendo que el grupo se convirtiera en un látigo gigante eliminando a sus componentes más débiles.

La lucha duró ½ vuelta, 20Km aproximadamente, se mantuvo la distancia en torno al 1´30” hasta que en un repecho Bosisio, tirando de experiencia, dió un relevo que los llevo por debajo de la barrera del minuto y por primera vez vimos la escapada. Los cuatro habían ganado, ahora empezaba otra carrera. Pillamos la escapada a 1,5 vueltas del final y otra vez empezaron los mil ataques. Esta vez Rocketti pilla la fuga junto con Sella y Luca Barla. El grupo se para, cogen 2´enseguida y Lampre toma las riendas. Tira Spezialetti, Pavel Brutts y Marzano, la fuga llega a los 3´. A Lampre le echa una mano Liquigas con el Americano King, 25Km a meta y la fuga sigue en torno a los 2´. Piovanni pasa con el coche hasta cabeza de carrera le oigo que dice a Scarponi “ponlos a tope o no les pillan”.

La penúltima subida se hace fuerte. La hace Basso desde abajo. Yo me siento bien; la paso “fácil”. Arriba me giro y veo que no somos más de 40-50 y la fuga está a 1´30”. Empiezo a pensar que Rocky puede llegar. Queda una subida, la más dura a 10Km de meta. La penúltima bajada la hacemos a tope. Hoy ya sé hasta donde agarran los tubulares Vittoria 2012. Bajo mucho más seguro que en Laiguelia, dejando que la bici corra más y mejor, ajustando la velocidad de paso por curva mucho mejor. Una bici no es un coche y la velocidad a la que pasas la curva es crucial para no tener que acelerar mucho a la salida de la misma. Llegamos abajo y se sigue sin parar; siempre a tope Liquigas y Lampre. Delante, Rocky ha dejado atrás a sus dos compañeros de fuga y va 52” por delante nuestro. El viento del lago lo mata, esta vez seis contra uno es un pulso demasiado desequilibrado. Justo al inicio de la subida clave estamos todos juntos. Lampre se pone a tope, saltan todos y se quedan Scarponni, Cunego y Ulissi. Arranca Cunego, con él Stortoni, Evans (la primera vez que lo ví en todo el día). Voy bien pero no me cebo. Paran. Llega Scarponi, se pone en cabeza y empieza a acelerar, esto sí que va en serio. Todos con el 39, él con el 53; todos cubiertos del viento, él cara al aire. Va desgranando el grupo poco a poco. Se abre Basso y se abre Evans. Yo consigo agarrarme pero voy a tope y Scarpa se gira, ve la que está liando, se crece y aprieta un puntito más. Se abre también Ulissi. Quedan 500m para coronar. Siento los músculos llenos de lactato, pero a diferencia de Laiguelgia, lo soporto y aunque voy al máximo y con una sensación tremendamente desagradable consigo agarrarme, veo que no quedámos más de 10-15 corredores a 50 metros de coronar. Scarpa peta. Por fín, en ese momento arranca Eros Capecchi. Nadie le sigue y corona con 3-4” pero con la sensación de ser el único de poder arrancar en ese momento. Otra vez la bajada a tope. Capecchi a la vista. Tomo un gel como puedo entre curva y curva, siento que me hace falta glucosa para el “sprint”. Tira Scarponi otra vez pero en una curva de herradura cae y con el un Katusha. Esquivo bicis y corredores como puedo. La caída da al escapado 4-5” extra fundamentales. Llegamos al fondo de la bajada y ya estamos a 1,5Km a meta. Llevo las piernas fundidas. Decido coger la rueda de DeMaria, un chaval que corría conmigo el año pasado y es rapidillo. Última curva a la izquierda, 300m a meta, arranca Cunego, me pongo de pie a rueda de DeMa pero se me sube hasta el apellido. No consigo sprintar. Veo a Capecchi ganar, aprieto a tope hasta meta pero mis cuádriceps dicen GAME OVER, cruzo la línea de meta 12,13,14… por ahí.

Estoy satisfecho de la progresión de esta semana. El sábado correré Strade Bianche, primer objetivo importante del año y estoy contento con mi rendimiento. Después vendrá SanRemo el 17, Coppi Bartali y si se hace… País Vasco.

Mila esker denoi.

¡Sangre en las venas!

24 Feb

Por Mikkel Condé

Algo que me lleva molestando desde hace un tiempo. No sé si seré el único, pero estoy algo cansado de ver cómo algunos de los grandes corredores de este deporte dejan de dar ese paso al frente para reconocer:  “Sí, soy increíblemente bueno. ¿No has visto la forma en he ganado esta etapa? ”

Desde Mario Cipollini no recuerdo ningún ciclista que haya demostrado esa actitud de  “estoy/soy genial” y es una lástima. Y con estoy no me estoy refiriendo a que los corredores debieran mostrar un lado arrogante y hablar mal de los otros compañeros. Ciclistas como Mark Cavendish, Alberto Contador, Philippe Gilbert y Alejandro Valverde son todos súper estrellas en el ciclismo. Resultan una inspiración para los más pequeños para que empiecen a andar en bicicleta. Les idolatran. Después ganan una carrera y tras sus declaraciones casi se llega a desprender que lo han hecho gracias al factor suerte.  No. Simplemente fueron los mejores.

“Mi equipo ha trabajado duro todo el día por lo que sólo tuve que lanzar mi sprint a 150 metros para ganar”. ¿Suena familiar?

Nuevamente para aclarar: no se entienda esto como que los compañeros de equipo no forman parte importante en una victoria. Por supuesto que sí. Trabajan duro de cara a sus líderes velocistas para echar abajo las escapadas y preparan el lanzamiento de estos en los metros finales de la etapa, pero sigue siendo el propio Cavendish quien gana y saca 2 ó 3 bicicletas por delante de sus rivales. Es tan superior a los demás que el resto de equipos ni se molestan en la tarea de ayudar a atrapar a los escapados, porque saben que seguramente no logren batirle. Mark Cavendish tiene mucho carisma y me gusta la forma en que se comporta con los medios de comunicación. Aún así me gustaría verle dando con el puño en la mesa y reconociendo: “Soy el mejor, por eso gano 6 etapas en la misma carrera”.

Lo mismo va para Alberto Contador. Ganador de casi todas las grandes carreras en las que participa, en sus declaraciones nunca suena confiado, seguro o ambicioso de cara a ganar la carrera en la que está participando. Incluso en el Giro de Italia del año pasado, liderando la clasificación general con varios minutos de ventaja, sus declaraciones eran algo así como: “Bueno, todavía hay un largo camino, pueden pasar muchas cosas por lo que hay que ser cautos y esperar que podamos llevarnos la victoria”. Por favor, Alberto…con la fortaleza demostrada conseguiste que la lucha por el podio de tus contricantes fuese desde el principio una lucha por el segundo y tercer cajón, el primero ya tenía dueño. ¿Sonaría tan mal decir que has estado trabajando muy duro y que te sientes bastante seguro de ganar si nada cambia drásticamente?
Otro ejemplo reciente es Alejandro Valverde. Cometió un error en el Tour Down Under perdiendo unos cuantos segundos respecto a Simon Gerrans en la segunda etapa, pero aún así ganó la etapa más dura de la carrera. En la Vuelta Andalucía, era el hombre a batir en la etapa 2 con final en Lucena y con un último kilómetro al 18%. Era el máximo favorito, como demostró con su victoria en solitario y con su victoria en la clasificación general. Aún así cuando quedaban dos etapas por delante y los periodistas le preguntaban acerca de sus aspiraciones a la victoria final respondía:
“Aún quedan dos etapas duras, por lo que va a ser muy difícil  [ganar la clasificación general], pero al menos nos llevamos una victoria para casa y todo lo que venga después de esto será un plus”. Una lástima que denote tan poca ambición de cara a la victoria final.

El único corredor súper estrella, que muestra un poco de lo que estoy hablando es Philippe Gilbert. Actualmente el campeón belga se está preparando de cara a brillar como en 2011 en las Clásicas y hace poco le escuchamos decir: “Todavía no estoy en las mejores condiciones, pero si puedo ganar sin hacer mucho, lo haré”.

Se nota cierto ánimo en el ambiente de no querer llamar la atención.  No estoy hablando sólo de ciclismo, sino de cualquier deporte. Parece que nadie quiere decir que es bueno en algo, a riesgo de críticas si algún día falla. ¿Por qué? Si se es bueno en algo, qué mejor que compartirlo con la gente.  No deben avergonzarse de ser grandes. Parece que las únicas personas que demuestran cierta “sangre en las venas” son aquellos combativos que ni siquiera están en el top ten de los mejores.
Me encantaría ver a Mark Cavendish ganar sacando dos bicicletas por delante del resto de los mejores velocistas del mundo y con la alegría en sus ojos escucharle decir: “¿Has visto? Les he sacado dos bicicletas por delante!”

Si eres el mejor en lo que haces no te avergüences de admitirlo. Esto no quiere decir que se deba hablar mal de nadie, pero definitivamente ¡no debes ocultarlo!

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