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¡Sangre en las venas!

24 Feb

Por Mikkel Condé

Algo que me lleva molestando desde hace un tiempo. No sé si seré el único, pero estoy algo cansado de ver cómo algunos de los grandes corredores de este deporte dejan de dar ese paso al frente para reconocer:  “Sí, soy increíblemente bueno. ¿No has visto la forma en he ganado esta etapa? ”

Desde Mario Cipollini no recuerdo ningún ciclista que haya demostrado esa actitud de  “estoy/soy genial” y es una lástima. Y con estoy no me estoy refiriendo a que los corredores debieran mostrar un lado arrogante y hablar mal de los otros compañeros. Ciclistas como Mark Cavendish, Alberto Contador, Philippe Gilbert y Alejandro Valverde son todos súper estrellas en el ciclismo. Resultan una inspiración para los más pequeños para que empiecen a andar en bicicleta. Les idolatran. Después ganan una carrera y tras sus declaraciones casi se llega a desprender que lo han hecho gracias al factor suerte.  No. Simplemente fueron los mejores.

“Mi equipo ha trabajado duro todo el día por lo que sólo tuve que lanzar mi sprint a 150 metros para ganar”. ¿Suena familiar?

Nuevamente para aclarar: no se entienda esto como que los compañeros de equipo no forman parte importante en una victoria. Por supuesto que sí. Trabajan duro de cara a sus líderes velocistas para echar abajo las escapadas y preparan el lanzamiento de estos en los metros finales de la etapa, pero sigue siendo el propio Cavendish quien gana y saca 2 ó 3 bicicletas por delante de sus rivales. Es tan superior a los demás que el resto de equipos ni se molestan en la tarea de ayudar a atrapar a los escapados, porque saben que seguramente no logren batirle. Mark Cavendish tiene mucho carisma y me gusta la forma en que se comporta con los medios de comunicación. Aún así me gustaría verle dando con el puño en la mesa y reconociendo: “Soy el mejor, por eso gano 6 etapas en la misma carrera”.

Lo mismo va para Alberto Contador. Ganador de casi todas las grandes carreras en las que participa, en sus declaraciones nunca suena confiado, seguro o ambicioso de cara a ganar la carrera en la que está participando. Incluso en el Giro de Italia del año pasado, liderando la clasificación general con varios minutos de ventaja, sus declaraciones eran algo así como: “Bueno, todavía hay un largo camino, pueden pasar muchas cosas por lo que hay que ser cautos y esperar que podamos llevarnos la victoria”. Por favor, Alberto…con la fortaleza demostrada conseguiste que la lucha por el podio de tus contricantes fuese desde el principio una lucha por el segundo y tercer cajón, el primero ya tenía dueño. ¿Sonaría tan mal decir que has estado trabajando muy duro y que te sientes bastante seguro de ganar si nada cambia drásticamente?
Otro ejemplo reciente es Alejandro Valverde. Cometió un error en el Tour Down Under perdiendo unos cuantos segundos respecto a Simon Gerrans en la segunda etapa, pero aún así ganó la etapa más dura de la carrera. En la Vuelta Andalucía, era el hombre a batir en la etapa 2 con final en Lucena y con un último kilómetro al 18%. Era el máximo favorito, como demostró con su victoria en solitario y con su victoria en la clasificación general. Aún así cuando quedaban dos etapas por delante y los periodistas le preguntaban acerca de sus aspiraciones a la victoria final respondía:
“Aún quedan dos etapas duras, por lo que va a ser muy difícil  [ganar la clasificación general], pero al menos nos llevamos una victoria para casa y todo lo que venga después de esto será un plus”. Una lástima que denote tan poca ambición de cara a la victoria final.

El único corredor súper estrella, que muestra un poco de lo que estoy hablando es Philippe Gilbert. Actualmente el campeón belga se está preparando de cara a brillar como en 2011 en las Clásicas y hace poco le escuchamos decir: “Todavía no estoy en las mejores condiciones, pero si puedo ganar sin hacer mucho, lo haré”.

Se nota cierto ánimo en el ambiente de no querer llamar la atención.  No estoy hablando sólo de ciclismo, sino de cualquier deporte. Parece que nadie quiere decir que es bueno en algo, a riesgo de críticas si algún día falla. ¿Por qué? Si se es bueno en algo, qué mejor que compartirlo con la gente.  No deben avergonzarse de ser grandes. Parece que las únicas personas que demuestran cierta “sangre en las venas” son aquellos combativos que ni siquiera están en el top ten de los mejores.
Me encantaría ver a Mark Cavendish ganar sacando dos bicicletas por delante del resto de los mejores velocistas del mundo y con la alegría en sus ojos escucharle decir: “¿Has visto? Les he sacado dos bicicletas por delante!”

Si eres el mejor en lo que haces no te avergüences de admitirlo. Esto no quiere decir que se deba hablar mal de nadie, pero definitivamente ¡no debes ocultarlo!

Read this article in english: http://c-cycling.blogspot.com/2012/02/step-up.html

Twitter: @mrconde

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